Sin apoyo ni consenso popular, la revolución de 1810 estuvo a cargo de un grupo ilustrado de Buenos Aires que quiso salir del atraso del dominio español e integrarse al tren de la modernidad. Las ideas del primer racionalismo argentino.
Mariano Moreno nace en Buenos Aires en septiembre de 1778.
A los 20 años parte a Perú para estudiar en la Universidad de Chuquisaca. Allí conoce la obra de pensadores iluministas como Montesquieu, Locke, y Rousseau. Se fascina con la obra de Rousseau, y sus ideas revolucionarias. En 1802, finaliza sus estudios de Derecho, regresa a Buenos Aires y comienza a ejercer la profesión de abogado.
Luego de las invasiones inglesas, comienza a trabar relaciones con los sectores comerciales británicos y el círculo de ilustrados porteños. Con la Revolución de Mayo, de 1810, asume como Secretario de la Primera Junta. El 30 de agosto presenta el Plan revolucionario de operaciones, con el objetivo de guiar las acciones de la Junta. En enero de 1811, Mariano Moreno es enviado en misión a Londres, luego de renunciar a la Junta.
Muere en alta mar el 4 de marzo de ese mismo año.
Esta es la tercera temporada de Filosofía aquí y ahora. Dedicamos todo este ciclo de Filosofía aquí y ahora 3 al pensamiento argentino.
El pensamiento argentino existe, el pensamiento argentino ha sido lo necesariamente denso como para pensar un país lleno de contradicciones, complejidades, atrocidades, tragedias, y algunas alegrías como la Argentina.
Doscientos años después de la Revolución de Mayo, creemos que lo más coherente es que empecemos precisamente con esa revolución de 1810 y preguntarnos si fue realmente una revolución, cosa que no es tan seguro. Primero tendríamos que ver exactamente una definición de revolución, lo cual sería fijarla. No conviene fijar los conceptos, ¿no? Decir esto es la revolución, es así. Esto lo vamos a ver.
Hay un pensamiento que los revolucionarios de mayo asumen como propio, que heredan por supuesto de la Europa (como decían ellos, la Europa). El pensamiento que los revolucionarios de mayo fundamentalmente... Vamos a aclarar esto: cuando yo me refiero a los revolucionarios de mayo me estoy refiriendo sobre todo al doctor Mariano Moreno, a Juan José Castelli y a Manuel Belgrano. Después están otros que van a integrar la Junta y va a estar la parte militar de las milicias de Cornelio Saavedra. Pero el pensamiento de la Revolución de Mayo es el pensamiento de Mariano Moreno.
Mariano Moreno era un iluminista, era un racionalista. ¿Esto qué quiere decir? Mariano Moreno había traducido a Jean Jacques Rousseau y había traducido, de Rousseau, El contrato social. O sea, Moreno es el traductor en la Argentina de El contrato social, o sea que está muy influido por Rousseau. Los pensadores franceses, los pensadores del iluminismo, los que escriben la enciclopedia, Diderot, D'Alembert, Rousseau, antes Montesquieu, son pensadores que endiosan a la razón.
A ver, vamos a ver, voy a ser claro, la cosa es así. Estos pensadores franceses que hablan de la diosa razón, actúan, piensan del siguiente modo. La razón está en el hombre, la racionalidad está en el hombre. En las cosas no está necesariamente la razón, es decir, el mundo no está necesariamente bien ordenado. Lo que tienen que hacer los hombres de razón, los hombres que están iluminados por las luces de la razón, es con esa razón ordenar el mundo.
Como vemos entonces aquí, la razón juega un papel revolucionario. La razón nunca está de acuerdo con el orden existente. Y esto lo ilustramos brillantemente con la Revolución Francesa. La Revolución Francesa, ¿qué es lo que va a decir? La Revolución Francesa dice: esto está mal, esto está totalmente mal, hay cosas que no vamos a tolerar más. Que María Antonieta, cuando le digan que el pueblo tiene hambre, conteste que coman pasteles, no lo vamos a tolerar. No vamos a tolerar más a los cortesanos de Versalles, el derroche de la monarquía, no queremos más la monarquía.
Si Luis XVI viene y nos dice, yo gobierno por derecho divino, no se lo vamos a creer, porque nadie gobierna por derecho divino, porque no hay derecho divino. El único derecho que hay es el derecho de la razón, o sea, gobernar por derecho divino es gobernar irracionalmente. Entonces, es la razón la que va a suplantar ese derecho divino con que los reyes dicen gobernar.
Como vemos, entonces, hay aquí una actitud también anti-religiosa. Es decir, si el rey dice que gobierna por derecho divino... No, le van a decir, se gobierna racionalmente, es la razón del hombre la que debe gobernar, iluminar la realidad, transformarla. Entonces le cortan la cabeza a Luis XVI. Esa cabeza cortada ya no va a pensar.
Las que van a pensar son las cabezas de los revolucionarios, que van a ordenar la realidad de acuerdo a su razón, o sea, de acuerdo al criterio que ellos tienen sobre cómo debe ser ordenada esa realidad. Es la razón la que decide la mejor forma de gobierno que conviene al pueblo. Y aquí, en Francia, en 1789, ha decidido, al tomar la Bastilla y de ahí en adelante, que la monarquía ha muerto, y muere con Luis XVI.
La Revolución Francesa hace algo radical, total, absoluto. Lo que cambia es todo el orden social, es decir, hay una nueva clase social que toma el poder, que es la burguesía. La Revolución Francesa implica la toma del poder por parte de la burguesía y la expulsión de la monarquía, o sea, es un gran movimiento social de transformación.
Entonces, nos tenemos que preguntar qué hace la Revolución de Mayo. Mariano Moreno realmente tenía un plan revolucionario que tenía enormes ambiciones. Leyendo el Plan, vamos a ver, comentándolo, las enormes ambiciones que tenía el plan de Moreno, pero vamos a ver que Moreno tenía enormes diferencias con la Revolución Francesa. La Revolución Francesa fue una revolución popular, la hicieron las masas, la hizo el pueblo pobre. La hegemonizó la burguesía, es decir, la burguesía fue la clase que fue a la cabeza de esa revolución, fue la clase ideológica de esa revolución, pero también arrastró con ella al pueblo pobre que estaba hundido en el hambre.
Entonces, esa toma de la Bastilla, que es tan simbólica, donde estaban los detenidos políticos del régimen monárquico, es la exaltación de la libertad. Y así surgen los grandes conceptos de la Revolución Francesa: libertad, igualdad, fraternidad.
Ahora bien, ¿qué pasa con la Revolución de Mayo? La Revolución de Mayo es una revolución sin pueblo. No hay pueblo en la Revolución de Mayo. Desde niños a todos nos han acostumbrado a que hubo un pueblo que estaba ahí en la plaza, que llovía, que abrieron los paraguas. Bueno, con perdón, con perdón, nosotros no vamos a hacer la vieja, transitada historia oficial, que ya no es ni siquiera la historia oficial porque nadie la reconoce.
Digamos que los ciudadanos que salieron a preguntar, a decir el pueblo quiere saber de qué se trata... Ustedes observen que una revolución en la cual el pueblo sale a decir, el pueblo quiere saber de qué se trata, no es una revolución popular, digamos. Y el mayor escollo que tuvo el pueblo ese día fue la lluvia, de ahí que el símbolo sea el paraguas, no los fusiles, las bombas, no, no, no.
Entonces, fue una revolución minoritaria. Fue la revolución de un grupo ilustrado que aprovechó una coyuntura muy favorable. Que era la siguiente: España estaba en manos del poder napoleónico, estaba José Bonaparte gobernando en España y Fernando VII había sido echado del trono, no gobernaba más Fernando VII. Entonces, los ilustrados de Buenos Aires, que eran una élite realmente ilustrada que sabía muy bien lo que quería, deciden lo siguiente: nosotros no queremos estar más bajo el dominio español, porque el dominio español es un dominio arcaico, devenido, terminado, es el atraso, España es el atraso, en tanto que Gran Bretaña en lo económico y Francia en lo cultural son el tren de la modernidad. Entonces la Revolución de Mayo es que el grupo ilustrado de Buenos Aires decide integrarse a la modernidad occidental que encarnan en ese momento Gran Bretaña en lo económico, Francia en lo cultural.
Para esto, efectivamente, Mariano Moreno utiliza la diosa razón que ha encontrado en los iluministas franceses. Ve que Buenos Aires está organizada de acuerdo a un virreinato absurdo, con un virrey que no tiene ningún poder, que apenas si representa a una potencia colonial derrumbada. Entonces, de lo que se trata, y esto, atención, esto es la Revolución de Mayo, se pasa de una globalización a otra globalización. De la globalización colonial española a la globalización europea, avanzada, moderna, de Gran Bretaña, sobre todo de la gran potencia que es Gran Bretaña, y Francia.
Acá, cuando vinieron las invasiones inglesas, los criollos lucharon contra los ingleses, porque no querían ser dominados y colonizados directamente por los ingleses. Entonces un ministro inglés, George Canning, dijo algo genial, dijo: basta de invadir territorios periféricos, nosotros si queremos entrar en el Río de la Plata, no vamos a entrar como guerreros, tenemos que entrar como comerciantes. Y así entraron, entraron con sus manufacturas, entraron como comerciantes y con sus empréstitos, después con la banca Baring y Rivadavia.
Así fue como nos integramos al tren progresivo de la historia que encabezaban estos poderosos países de la Europa.
El objetivo político de la Revolución de Mayo supongo que nos va quedando claro. El objetivo no es hacer una revolución a la francesa. Y voy a explicar algo muy, muy importante. Moreno era un gran admirador de Robespierre y de Saint-Just, es decir, de los políticos jacobinos de la Revolución Francesa.
Estos políticos se llamaban jacobinos porque comenzaron a reunirse en el convento de los jacobinos, y porque en la asamblea ocupaban el lugar izquierdo, es decir, es el a la más extremada, más extrema o extremista, de la Revolución Francesa. Robespierre, Saint-Just. Saint-Just, para reprimir, había inventado un organismo que se llamaba Comité de salud pública, con gran sentido del humor, un Comité de salud pública que llevaba a cortar cabezas en la guillotina.
Bien, entonces, lo que no tiene Moreno es una burguesía revolucionaria. ¿Está claro esto? Robespierre, Saint-Just, tenían una burguesía revolucionaria. Tenían una clase social que podía reemplazar a la monarquía. Moreno no tenía una clase social que pudiera reemplazar al estamento político español. No la tenía o, en todo caso, debió crearla. Pero como Moreno era un porteño, con las provincias no tuvo un trato precisamente amable, por decirlo así, ya lo vamos a ver cuando estudiemos Alberdi.
Entonces Moreno al ser un vanguardista lo que necesita es un Ejecutivo reducido. Vamos a ver qué es una vanguardia. Una vanguardia siempre trabaja desde afuera de las masas. Una vanguardia está segura de tener el conocimiento de las leyes de la historia. La vanguardia cree saber cuáles son las leyes de la historia, y hacia dónde va la historia. Esto lo creía Moreno, lo creía Castelli y lo creía Belgrano, pero el más brillante de todos ellos era Moreno. Moreno estaba seguro de lo que había que hacer.
Había que salir del dominio español, pero nunca Moreno tuvo por objetivo expropiar a nadie. Lo dice en algún momento del Plan de Operaciones. Habla de expropiar fortunas, las grandes fortunas, pero un determinado monto de las grandes fortunas, para ponerlas en el centro del Estado. Ya vamos a ver cuando estudiemos el Plan de Operaciones. Pero no hay, por supuesto, un proyecto de expropiación de la tenencia de la tierra. Como dice José Mariátegui en Siete ensayos sobre la realidad peruana, las revoluciones en América Latina fueron políticas, no fueron económicas. ¿Por qué fueron políticas? Porque reemplazaron la globalización política española por la globalización política británica.
Pero Inglaterra de ningún modo se estableció aquí, ni en ningún otro lado, de modo directo, sino que lo hizo a través del trato comercial, que el monopolio español le tenía prohibido. España le tenía prohibido a Inglaterra hacer negocios con los países de América Latina. Entonces cuando se produce el movimiento de Mayo, atención a esto, las naves ancladas en el estuario del Río de la Plata, las naves inglesas, festejan a cañonazos la Revolución de Mayo, porque es el momento de ellos, el momento de entrar como mercaderes, tal como dijo George Canning.
Entonces, entrando como mercaderes, derrotan al viejo poder español, aunque la Junta se haya hecho cargo políticamente del gobierno. O sea, que la política de Mariano Moreno y sus dos o tres amigos es un Ejecutivo reducido que tiene las luces de la vanguardia como para decir: tenemos que echar a los españoles y tenemos que comerciar con los ingleses.
Pero Moreno comete un error trágico para él y su proyecto. Larga una circular del 27 de mayo en la cual dice que los diputados de las provincias se van a ir uniendo a la Junta en la medida en que vayan llegando a Buenos Aires. Esta decisión hace pasar la Junta, digamos, reservada, pequeña, de Moreno, Castelli, Belgrano, Paso, etc., etc., a la Junta Grande. En la Junta Grande, en la cual es una junta ya democrática, y en la cual las provincias tienen una gran injerencia, Moreno ahí es derrotado.
Tenemos, entonces, que decir algunas cosas que, bueno, al que no le caiga bien, no le cae bien, pero es, digamos... Yo quisiera decir que es la verdad, si creyera que hay una verdad, pero no hay una verdad. Va a haber otros que tienen otra verdad, otra interpretación, porque la historia es el vértigo de las interpretaciones sobre la historia. Esto es lo que tiene de fascinante la historia. Nosotros estamos dando una interpretación, y vamos a dar quizás alguna otra, pero lo fascinante que tiene la historia es que la historia no es un material muerto, esto no está muerto para nosotros, está tan vivo que genera constantemente interpretaciones distintas.
Entonces, nosotros pensamos que la Revolución de Mayo fue un cambio de administración, que no fue una revolución, fue un cambio por el cual se sacó al virrey español, al sacar al virrey español se sacó el poder español, y se puso al poder nacional. Este poder nacional es el de la Junta de Mayo, encabezada fundamentalmente por Moreno en lo político, Saavedra en lo militar. No se cambió la estructura de poder, no hubo una reforma en la tenencia de la tierra.
Ahora, Moreno, no obstante, era un iluminista y su cabeza funcionaba formidablemente, y entonces tenía que hacer cosas porque era un temperamento nervioso. Hay anécdotas fundamentales, como por ejemplo cuando escribe el Decreto de la supresión de honores, cuando un borrachín llamado Atanasio Duarte lo corona a Cornelio Saavedra Rey de las Américas, o algo así, Moreno se indigna y escribe el Decreto de la supresión de honores: ni ebrio ni dormido, nadie deberá atentar contra los intereses de la patria.
Era un tipo fogoso que va a escribir, en un plan a lo Robespierre, un texto espeluznante, deslumbrante, juvenil, que es el Plan de operaciones, y que nosotros (no se lo pierda, porque es fantástico el Plan de operaciones), lo vamos a seguir estudiando.
La gran pregunta que tenemos que hacerle a Moreno, sería... Mariano, digamos que yo tengo cierta relación con Moreno desde hace un tiempo y le digo: Mariano, el plan es bárbaro, el plan es bárbaro, vamos a confiscar las fortunas, vamos a dejar a todos los terratenientes en la miseria, vamos a acumular millones de pesos en el Estado para desarrollar las industrias, la navegación, ahora, ¿con qué? ¿Qué poder político tenemos, Mariano? ¿Qué clase social nos respalda? Ah, somos vos y yo. Le decía Castelli, por ejemplo. Ah, somos vos y yo. Y, bueno, no nos va a ir muy bien.
¿Por qué? Porque lo que necesitan es lo que tenía Robespierre, una burguesía revolucionaria. O sea, que podemos decir de Moreno que Moreno fue un Jacobino sin burguesía revolucionaria. Sin pueblo. Tenía el Plan y no tenía el pueblo. Después vamos a ver que Saavedra tenía el pueblo, pero no tenía el Plan. Y esto genera la tragedia de la Revolución de Mayo.
Entonces, hasta aquí llegamos. Chau.