¿Hay nazismo en Ser y tiempo? La "historicidad" en Ser y tiempo. La "comunidad". El ser-con. 1933: Hitler, canciller del Reich. Relación de Heidegger con las SA de Rohm. 1933: Heidegger asume el rectorado de la Universidad de Friburgo; había rechazado el de la Universidad de Berlín: la "verdad" del campesino, sus ojos claros y su pipa. El "Discurso del Rectorado": "Todo lo grande se halla en medio de la tormenta". El curso de 1935: "Introducción a la metafísica". Alemania: el centro de Occidente. El eje Atenas-Berlín.
Vamos a ocuparnos hoy de la difícil, compleja, y a veces triste o lamentable relación de Heidegger con el nacionalsocialismo.
En 1933 Hitler es elegido canciller de Alemania. Hitler había llegado a esa posición con un andamiaje complejo de sus propias tropas. Entre ese andamiaje estaba la división entre las SA y las SS. Las SS estaban al mando de Heinrich Himmler y las SA al mando de Ernst Röhm. Las SA son los conocidos camisas pardas. Los SS también son muy conocidos por sus uniformes negros y la calavera en la gorra.
Los SA eran los que apoyaban la candidatura de Martin Heidegger para la Universidad de Friburgo. Antes, Heidegger había sido convocado para ser rector de la Universidad de Berlín. Aún no estaba el nacionalsocialismo en el poder. Cuando Heidegger es convocado para este puesto, la decisión que va a tomar es una decisión muy de Heidegger, una decisión que tiene mucho que ver con lo que a él le parece fundamental: el arraigo en la tierra, el arraigo en los campesinos que trabajan la tierra y la decisión de aquellos que tienen el contacto justamente con lo elemental, con la tierra, que es la patria, el suelo.
Entonces va a ver a un campesino, amigo suyo, se sienta junto a ese campesino, Heidegger dice que no pronuncian una sola palabra y que fuman sus pipas. Esas pipas, cada uno de ellos la ha hecho. Heidegger hizo su pipa, el campesino hizo su pipa. Entonces no hablan, no hablan, y de pronto, dice Heidegger, el campesino lo mira con sus ojos claros (o sea, un campesino bien ario), y le dice no. Heidegger se levanta y se va, rechaza el ofrecimiento de la Universidad de Berlín.
Esta cosa de depositar la sabiduría de la tierra, de la patria, de lo natural, en este campesino que fuma su pipa, este campesino de ojos claros, era muy nacionalsocialista. De hecho los nacionalsocialistas exaltaban la tierra, la sangre y también, en contradicción con esto, algo que Heidegger no aprobaba, que era la carrera armamentística, es decir, la tecnología armamentista que el tercer Reich necesitaba, para lo cual estaba respaldado por las acerías Krupp y por muchas empresas mundiales.
Entonces, digamos que hay en el nazismo una mezcla de veneración de la tierra, de lo propio, de lo elemental, pero también de la técnica moderna, que es la técnica bélica que le va a permitir a Alemania su expansión bélica. Entonces Heidegger rechaza la urbe y se queda en lo que se llama en provincias, al quedarse en provincias acepta el cargo de rector en la Universidad de Friburgo en 1933, respaldado por las SA de Ernst Röhm. Hay quienes dicen que Heidegger conoció a Röhm o que tenía una conexión mediata con Röhm, pero digamos los camisas pardas de Röhm son los que se adueñan en general de las universidades, y Heidegger es puesto en su rectorado de Friburgo.
Ocurre con los camisas pardas que en 1933 ya son tres millones de militantes que tiene Ernst Röhm y justamente lo que quiere Röhm y los camisas pardas es girar la revolución nacionalsocialista al socialismo. Entonces, aparecen determinados funcionarios muy importantes como von Papen y dicen que nosotros no hicimos una revolución antimarxista para llevar ahora el nazismo al marxismo. ¿Qué es lo que hace Hitler? Resuelve la cuestión según su modo habitual, poco amable, digamos. Convoca a Himmler, a Goebbels, y a Göring, y se produce lo que se llama la noche de los cuchillos largos que en cuatro días matan más o menos 1300 personas que es la gran derrota de las camisas pardas, y lo matan a Röhm.
Ahora Heidegger asume en 1933 y antes de asumir, poco antes, da un discurso en honor a un héroe, a un héroe alemán venerado por los camisas pardas, Albert Schlageter. Este había sido un héroe que había muerto en Francia, que había dado su vida por la patria. Heidegger da un discurso muy alemán, muy denso, en realidad muy nacionalsocialista, y para cerrarlo, dice: ahora levantamos nuestra mano en silencio, y hace el saludo nazi.
Aquí la cuestión que se presenta es la siguiente. ¿Sabía Heidegger lo que estaba pasando? ¿Estaba informado Heidegger? ¿Sabía Heidegger qué era el nacionalsocialismo? ¿Conocía la brutalidad del nacionalsocialismo? No podía desconocerla. No podía desconocer que el nacionalsocialismo era un movimiento racista, brutal, violento, belicista; él va a decir que no conocía todavía la existencia de los campos de concentración.
Vamos a detenernos en eso.
Heidegger asume el rectorado de la Universidad de Friburgo y ahí pronuncia un discurso que es el discurso del rectorado.
Estamos en 1933, en el discurso del rectorado lo van a escuchar todos digamos, está lleno de banderas con cruces gamadas, camisas pardas, y todo un estudiantado exaltado, entusiasta. Heidegger suprime la libertad académica, encarga una serie de trabajos físicos para los los estudiantes, y luego va a la parte digamos conceptual. Lo fundamental de la parte conceptual es una remisión a los griegos, tal como Heidegger no podía dejar de hacer, y la remisión a los griegos está condensada, condensada, en una frase que es el inicio es aún.
¿Qué significa que el inicio es aún? Esto significa para Heidegger que todavía Grecia mira a Alemania, que todavía los alemanes tienen la tarea de encarnar el espíritu de occidente que nació en el Mediterráneo, que nació en Grecia en el siglo V AC entre los filósofos helénicos.
Ese inicio todavía es, esta es la grandeza de la frase, ese inicio todavía es, debemos ser, dice Heidegger, debemos ser dignos de ese inicio porque nos miran, los grandes maestros griegos nos miran y ese inicio incluso que es aún, ha pasado sobre nosotros y es nuestra meta. O sea que el inicio es aún significa (por decirlo de un modo muy gráfico) el trazado del eje Atenas-Berlín. Heidegger termina el discurso del rectorado con una frase poderosísima que él le atribuye a Platón, pero con un agregado propio de acuerdo a las circunstancias.
Heidegger termina diciendo todo lo grande está en medio de la tempestad. Convengamos que es una frase poderosa para decir en un auditorio nacionalsocialista, y bueno para cualquier auditorio militante y combatiente... Que uno diga todo lo grande está en medio de la tempestad queda bárbaro y todos aplauden y agarran las armas y atacan Polonia, como diría Woody Allen. Después de eso como no atacar Polonia, todo lo grande está en medio de la tempestad.
Lo que hace Heidegger... La frase de Platón no es exactamente así, lo que pasa es que Heidegger hace un cambio y pone tempestad, que no figuraba en la frase inicial de Platón, para poner la palabra alemana sturm, que era la palabra que formaba la palabra tropas de asalto, que eran las SA, o sea, un toque bien nacionalsocialista, bien SA, bien Ernst Röhm, pre noche de los cuchillos largos.
De aquí, aquí comienza entonces a hablar de la necesariedad de las conquistas de Alemania, y va a establecer una teoría por la cual Alemania, que está en el centro de Europa, es la que debe cobijar, proteger el espíritu de Occidente.
Ahora, ¿qué ocurre con Heidegger? Esto lo dice no en Friburgo. Heidegger dura poco menos o poco más de un año en el rectorado de Friburgo, pero no es esa su etapa de nacionalsocialismo, porque muchos dicen que su etapa de nacionalsocialismo sólo duró 11 meses. No, no, no. En 1935... Aparte quiero hacer notar esto: Heidegger renuncia al rectorado de Friburgo pocos días antes de la noche de los cuchillos largos. Que notable, ¿estaba informado? ¿estaba muy bien informado? ¿sabía lo que se venía? La cosa es que renuncia.
Renuncia, ocurre lo de los cuchillos largos, pero de todos modos da un seminario fundamental, en 1935, que va a ser titulado Introducción a la metafísica. El caso es que en la Introducción a la metafísica Heidegger plantea, y lo vamos a desarrollar mejor, tres polos: Rusia, Estados Unidos por un lado, y Alemania, el espíritu de occidente, en el medio.
El curso de Introducción a la metafísica que da Heidegger en 1935 implica que sus convicciones nacionalsocialistas estaban intactas en 1935. No sólo intactas, sino que las desarrolla, las fundamenta, las expone ante alumnos. Esos alumnos, va a decir Jürgen Habermas, en un artículo que está publicado en un libro de Habermas que se llama Perfiles filosóficos, Habermas dice: los estudiantes salían convertidos en oficiales. ¿Por qué? ¿Qué es esto de la introducción a la metafísica?
Heidegger elabora un texto increíble, increíble, de una increíble profundidad, y lo está diciendo a un auditorio nacionalsocialista, pero dice: el mundo de hoy, la Europa de hoy, en atroz ceguera, se está suicidando. Cuando en el mundo el tiempo solo sea rapidez, cuando el tiempo solo sea rapidez, cuando el boxeador sea la gran figura de una nación, cuando las grandes masas llenen lugares para atronarse, para embrutecerse, cuando la simultaneidad nos permita escuchar un concierto en Tokio y un atentado en Londres, cuando la existencia se haya devaluado (como hoy), Heidegger dice entonces entonces como viejos fantasmas van a volver las viejas preguntas: ¿por qué? ¿para qué? ¿hacia dónde? Entonces dice: nosotros, Alemania, en este momento somos la última posibilidad de occidente, 1935, estamos atacados, rodeados, acechados, por una tenaza, una tenaza formada por el mercantilismo norteamericano y por la masificación soviética del hombre.
Es decir, dice Heidegger, los norteamericanos (o los americanos, como dice Heidegger, no esperemos que Heidegger diga norteamericano, porque para Heidegger, América del Sur, más bien no existía). Los americanos, los norteamericanos, dice Heidegger, viven devorados por el ente, por las cosas, por las mercancías, no dice mercancías, por el mercantilismo. El mercantilismo norteamericano lleva a ese país a devorarse por la conquista de lo óntico, de lo ente. En la Unión Soviética el hombre es masificado por el colectivismo dictatorial. Entonces, Alemania está en el centro. La misión espiritual es de Alemania.
Pero Alemania, dice Heidegger en un trabajo sobre Nietzsche, que está en Sendas perdidas, Caminos del bosque, Senderos del bosque, la frase de Nietzsche, Dios ha muerto, dice Alemania necesita espacio vital. Bueno, esta frase de espacio vital era una de las consignas de Hitler. Las conquistas bélicas armadas de Alemania tienen que ser conquistas espirituales. Somos el centro de Occidente y tenemos que salvar a la Tierra de la devastación a que está siendo sometida por medio de la técnica.
Heidegger es el pensador más actual en este sentido porque es el que más advirtió que la técnica iba a devastar la tierra. Imaginen los ecologistas hasta qué punto son heideggerianos y no les importa nada lo que pueden llamar la chatarra nacionalsocialista. Se equivocó, dicen, bueno, se equivocó, ya vamos a ver todas las justificaciones. Qué nos importa que se equivocó si es el tipo que dijo esto en que vivimos ya no es la tierra esto en que el hombre vive ya no es la tierra, la técnica está devastando la tierra, está aniquilando la tierra. El hombre ha olvidado al ser, ha olvidado al ser, y se ha consagrado a la conquista y manipulación de los entes, entonces hay una cosificación de la existencia, hay una cosificación de la existencia, en la cual el hombre se pierde como hombre en la conquista de los entes, y al hacerlo él se transforma en un ente porque ya no está abierto a la posibilidad de un encuentro con el ser.
Usted póngale al ser, llame al ser, como lo que quiera. Yo siempre voy a pensar que el ser para Heidegger, en última instancia, es una entidad mística que puede ser en el zen. Heidegger se acerca al zen en sus últimos años, que puede ser Dios o lo absoluto, lo sagrado. Ese lugar en el claro del bosque, va a decir Heidegger, en que uno se abre y se comunica con lo más auténtico. Pero el hombre ha olvidado esto, porque se ha consagrado a la conquista del ente.
Quizás Heidegger vio en Alemania en 1933 la posibilidad de una actitud distinta con respecto a la técnica. Esto es lo que muchos dicen que vio, y él mismo lo dice en un reportaje que da a Der Spiegel, que vio en el nacionalsocialismo una relación más auténtica con respecto a la técnica, es decir, la técnica no como la devastación de la tierra, sino como el despliegue también del espíritu.
Pero el nacionalsocialismo no hizo eso.
Heidegger pagó las cuotas al Partido Nacional Socialista hasta el último día de la guerra. También es cierto que fue vigilado por la Gestapo y que no tuvo ningún puesto de importancia después del cargo de Friburgo, y que del 35 en adelante se consagró a dar sus extraordinarios cursos sobre Nietzsche, que son dos volúmenes, el Nietzsche de Heidegger.
Cuando termina la guerra, los comités de los aliados que juzgaban a los que habían adherido al movimiento nacionalsocialista interrogan a Heidegger con gran respeto. Heidegger no sabe muy bien dónde estar, comienza a vagar por algunos lugares de Alemania, y un día cae en la casa de una amiga que toca una sonata de Schubert. Heidegger la escucha y dice, esto no podemos hacerlo con la filosofía.
Lo que comienza aquí después del 45 es lo que se llama el silencio de Heidegger. Heidegger no responde, Heidegger no hace autocrítica, no responde a nadie; da sólo un reportaje a Der Spiegel para que se publique después de su muerte. Comienza a recibir algunas cartas, un tanto duras, sobre todo de su viejo discípulo Herbert Marcuse, el conocido autor del Hombre unidimensional.
Marcuse le critica a Heidegger una frase que Heidegger le había dicho. Auschwitz en 1933 no era visible, le dice Heidegger. Y Marcuse le contesta: para usted, sí, para usted era visible. Con lo que le está diciendo, bueno, para usted, que es la gran cabeza filosófica de Occidente, necesariamente era visible.
Quien defendió a ultranza a Heidegger fue Hannah Arendt, quien dijo que Heidegger era como Tales (o Anaximandro, no recuerdo bien quién, cualquiera de los dos pudo haber sido), que como filósofo iba caminando, mirando a las estrellas para develar el misterio del universo, y se cayó en un pozo. Entonces la defensa de Arendt es, con perdón de Arendt, pero es bastante tonta, porque yo creo que Heidegger no estaba tan distraído como para caer en un pozo, que efectivamente Marcuse tiene razón: Auschwitz debió haber sido visible para Heidegger. Lo que pasa es que Heidegger negó esas cosas del nacionalsocialismo.
Filosóficamente, el siguiente paso fundamental de Heidegger es un texto breve que se llama Carta sobre el humanismo, en el cual Heidegger, muy enojado con el filósofo más célebre de ese momento (no de hoy, hoy un filósofo negado por las derechas filosóficas), Jean-Paul Sartre. Sartre da una conferencia a la que llama El existencialismo es un humanismo, y Heidegger le pide a Sartre que lo vaya a visitar a la selva negra en Friburgo (donde Heidegger vive en su cabaña) y Sartre se niega porque sabe que Heidegger lo invita para blanquearse. Entonces Heidegger escribe la carta sobre el humanismo que es una crítica muy profunda al trabajo de Sartre.
La fórmula central de la carta sobre el humanismo es que el lenguaje es la morada del ser, y el hombre es su pastor. Es un texto anti-humanista porque como vemos que el lenguaje es la morada del ser, y el hombre meramente el pastor del ser, se entiende, se comprende aquí, en este punto vemos cómo Heidegger saca al hombre del papel privilegiado que tenía en Ser y tiempo. En Ser y tiempo, el hombre era ese ser por el cual la pregunta por el ser venía al mundo, por decirlo así. Era el ser ahí, el Dasein, el que se preguntaba por el ser. Al preguntarse por el ser, el ser ahí era el lugar de la pregunta por el ser, o sea, el ahí del ser, porque el Dasein es ese ente al cual en su ser le va el ser, dice Heidegger, o sea, le importa el ser. Al ser ahí le importa el ser y porque le importa el ser se pregunta por el ser y así aparece la temática por el ser.
Ser y tiempo entonces es un texto humanista, es un texto en el cual el hombre ocupa la centralidad en tanto es el único ente que se pregunta por el ser. Este lugar del hombre es desplazado. En Ser y tiempo el hombre no era culpable de nada, al contrario, era ese ente justamente que convocaba la pregunta por el ser, que se la formulaba, que tenía la valentía de hacerlo. Pero luego de Ser y tiempo el hombre pasa a ser culpable, ¿culpable de qué? De haber olvidado al ser, y aquí es cuando Heidegger se hace nazi, aquí es cuando se hace nazi, cuando declara al hombre culpable de haber olvidado al ser y dedicarse al dominio de los entes. Piensen bien esto, porque es un paso fundamental: el hombre en Ser y tiempo es inocente y fundamental, porque es por él que la pregunta por el ser se formula. En el segundo Heidegger, el hombre es el hombre del dominio de la técnica, el hombre que se apropia de los entes y olvida al ser, o sea, el hombre es culpable.
Entonces viene la carta sobre el humanismo, el anti-humanismo de Heidegger y creo que el nacionalsocialismo de Heidegger se puede explicar filosóficamente desde esta perspectiva.
Bueno, nos despedimos aquí.