Por qué es Heidegger el más importante filósofo del siglo XX. ¿Es posible que haya sido nazi quien ha ocupado la centralidad del pensamiento filosófico en el siglo XX? Problemas que acarrea esta cuestión. Situación de la filosofía antes de Heidegger. Alemania: la República de Weimar. Contexto sociocultural. El expresionismo. El expresionismo en el cine. Anticipaciones del ascenso de Hitler: El gabinete del doctor Caligari, Metrópolis, Nosferatu, M, el vampiro negro, El ángel azul. El Dasein. Sentido de este concepto. Da (ahí) Sein (ser). El ser-ahí y la intencionalidad fenomenológica. Heidegger y Husserl. El lugar de la pregunta por el ser. El ser-ahí y el ahí del ser. Es por el hombre que adviene al mundo la pregunta por el ser. El Dasein es ser-en-el-mundo. Qué significa para el Dasein su condición de "estado de arrojo".

1. ¿Por qué es Heidegger el filósofo más importante del siglo XX?

Que Heidegger fue el filósofo más importante del siglo XX es absurdo negarlo, nadie lo va a negar. Incluso hasta diría que sigue siendo el filósofo más importante ya terminando la primera década del siglo XXI.

Lo que nos tenemos que preguntar es ¿por qué fue el más importante del siglo XX? Nuestra penetración en Heidegger va a ser todo lo profunda que nos sea posible y creo que vamos a ahondar bastante. Lo que quiero aclarar para los profesores y profesoras de filosofía que amablemente nos vienen siguiendo es que todavía vamos a ahondar más en futuros programas sobre la filosofía de Heidegger, que es inagotable.

Por ahora nos vamos a ceñir a su obra maestra de 1927, que es Ser y tiempo. Después nos vamos a preguntar cómo fue posible que el filósofo más importante del siglo XX haya sido a la vez un nacionalsocialista, es decir, un nazi. Esta es una cuestión ardiente que quema en la situación de las ideas de la condición humana, incluso, y de la filosofía.

La importancia de Ser y tiempo, libro que aparece como dije en 1927, es que viene a romper con las filosofías basadas en una teoría del conocimiento, gnoseológicas. Ser y tiempo es un libro existencial. Es decir, en Ser y tiempo, el hombre, lo que Heidegger va a llamar el Dasein. Sein es ser en alemán, da es ahí. O sea, Heidegger va a llamar al ente humano Dasein, ser ahí. Es ese ser que está ahí, está arrojado en el mundo, eyectado hacia el mundo. Con lo cual Heidegger evita por completo el esquema de la teoría del conocimiento.

Si ustedes quieren repasar nuestras clases sobre Kant, sobre Hegel, sobre Descartes, van a notar que en esas filosofías idealistas siempre había un sujeto y un objeto, ya no hay más, no hay sujeto y objeto. El Dasein, el ser ahí de Heidegger, no es el sujeto kantiano, es el hombre existencial que se angustia, que muere, el ser para la muerte, es el hombre que puede tener una vida auténtica, una vida inauténtica. Es decir, Heidegger va a encontrar en este Dasein, este ser ahí, todas las categorías fundamentales de su filosofía.

Lo original de la filosofía de Heidegger, de Ser y tiempo, que viene y rompe con todo, es que vuelve a poner la temática de la filosofía en el tema del ser, del ser. Una de las preguntas que Heidegger formula a propósito de este problema es ¿por qué hay algo y no más bien nada? Esta pregunta que realmente puede quitarle el sueño a cualquiera, porque supongamos que usted se hace esta pregunta a las doce de la noche, si se duerme esa hora, y se le ocurre hacerse esta pregunta, ¿por qué hay algo y no más bien nada? No va a poder dormir, porque es una pregunta de muy, muy, muy difícil respuesta, ¿por qué hay algo y no más bien nada?

Pero como hay algo, hay algo, hay que responder por eso, lo que hay es ser. Hay un ser. Entonces, lo que Heidegger va a decir es que la filosofía tiene que preguntarse por el ser.

Después vamos a analizar cuál es el ser que se pregunta por el ser. Porque lo que Heidegger descubre, y esto lo anticipo, es que el ser ahí, el Dasein, el hombre (no el hombre, el hombre de las filosofías iluministas, de la ilustración, de lo humanitas), el hombre, el que está arrojado en el mundo, ese ser se pregunta por el ser.

Ahora, en Ser y tiempo, que es de 1927, Heidegger no prenuncia para nada lo que va a ser después su relación con el nazismo. Los eruditos, los heideggerianos, que son una pandilla temible en todo el mundo... Ustedes no se imaginan la cantidad de congresos que se hacen en el mundo sobre Heidegger. Lo que ellos dicen es que el Heidegger de Ser y tiempo, que se pregunta por el ser, es el primer Heidegger, que luego hay un segundo Heidegger, que se pregunta lo siguiente, ¿por qué el ente humano ha olvidado al ser?

Este segundo Heidegger que tiene sus primeras expresiones en Qué es metafísica, Kant y el problema de la metafísica, Introducción a la metafísica de 1935, pregunta ¿por qué el hombre ha olvidado al ser? Va a responder en una en una primera pregunta que no sólo el hombre olvida al ser para consagrarse (atención a esto) el hombre olvida al ser para consagrarse al dominio de los entes, es decir, al dominio de las cosas, y esto es algo que pasa todos los días, nosotros lo vemos todos los días: nuestra sociedad de hoy no se pregunta por el ser, nadie se pregunta por el ser.

Si usted quiere ponerle otro nombre al ser, también le puede decir Dios, por ejemplo. Porque nadie le vio la cara al ser de Heidegger. Nadie le vio la cara al ser de Heidegger como nadie le vio la cara a la divinidad, que constituye este mundo, digamos. Entonces, la sociedad de hoy ha olvidado lo trascendente y se concentra en el dominio de lo cósico. Vaya al shopping y está lleno de cosas, lleno de entes. Y el hombre se pierde ahí y olvida todo.

2. ¿Cómo se relaciona la obra de Heidegger con el clima sociocultural de la república de Weimar?

La república de Weimar no era precisamente ni una república fuerte, poderosa, ni una república en la cual cundiera el optimismo. Si usted quiere tener una buena visión de la república de Weimar, vea la película Cabaret, de Bob Fosse, que realmente da una excelente visión del clima de la república de Weimar, y por supuesto El ángel azul, la película interpretada por Marlene Dietrich y Emil Jannings.

La república de Weimar estaba conducida por la socialdemocracia, que era una clase muy débil, muy indecisa. El grupo espartaquista de Rosa Luxemburgo había intentado hacer movimientos revolucionarios, la matan a Rosa Luxemburgo, comienza a surgir el nazismo, surge el expresionismo, surgen películas fundamentales como M (El vampiro negro), de Fritz Lang, como Nosferatu de Murnau (que es el primer Drácula que se filma), como El gabinete del doctor Caligari, en la que todos ven una prefiguración de la figura de Hitler, porque hay una especie de ente horroroso que está manejado por un doctor Caligari más siniestro, y este ente es un asesino.

Todo este clima va a ser consecuencia de la humillación de Alemania en el Tratado de Versalles al final de la Primera Guerra Mundial. La Primera Guerra Mundial, al fin de esa guerra, Los alemanes guerreros (digamos un Oswald Spengler, y por supuesto la jerarquía del ejército) no entienden por qué la clase política se rindió. No entienden porque estaban a 50 kilómetros de París, estaban llegando a París, entonces el ejército dice, bueno, ¿cómo nos rendimos? Y bueno, esto fue vivido por ese cabo que era Adolf Hitler, que peleaba en esa guerra, y el Tratado de Versalles, que en un tren le hacen firmar a Alemania, impone condiciones humillantes para Alemania. O sea, esta humillación está en el corazón de la Alemania de la cual va a surgir Hitler. Después, no sé si ustedes recuerdan, cuando Hitler exige la rendición de Francia, lo hace en el mismo tren en el que firmó Alemania la rendición del Tratado de Versalles.

El surgimiento de Hitler no es casual, no obedece ni a su talento, ni a su oratoria, también obedece a eso pero detrás de Hitler había poderosos intereses del capitalismo alemán que necesitaban un líder de derecha para frenar lo que llamaban la ola roja. El terror era la revolución de la Unión Soviética, que la ola roja no tomara Alemania. Incluso echan a rodar una versión según la cual Francia e Inglaterra negociarían con la Unión Soviética la entrega de Alemania a la Unión Soviética para tener relaciones de paz, lo cual se trata de aterrorizar al ciudadano medio.

Hitler sigue teniendo apoyos internacionales de todos lados. Vean Juicio en Núremberg donde el abogado de los jueces nacionalsocialistas dice: a Hitler no lo inventamos los alemanes, tuvo el apoyo de los industriales norteamericanos, tuvo el apoyo del Vaticano, tuvo el apoyo de la Unión Soviética, tuvo el apoyo de Churchill, que en 1938-37 Winston Churchill dijo, ojalá Inglaterra en algún momento de peligro de su democracia tenga a su frente a un hombre tan valeroso como Adolf Hitler; esto lo dijo Churchill.

O sea que Hitler no es un fenómeno aislado, no hay que analizar sus frustraciones personales, es un fenómeno que surge de las raíces profundas de la historia, con razones históricas poderosas, y surge, esto sí, en el aspecto psíquico, psicológico si queremos, bueno, de psicología de masas, de la humillación por el Tratado de Versalles.

Lo que nosotros tenemos que analizar, además, y es fundamental esto, es lo que hace Hitler con la imagen de el judío. Señala al judío como el otro maligno. Esos son los malignos. Esos se robaron la riqueza de Alemania porque son muy inteligentes, porque son mercaderes muy inteligentes, son más inteligentes que el simple ciudadano ario, por eso nos roban el país y por eso los va a matar.

3. ¿Cómo viene al mundo la pregunta por el ser?

El punto de partida de Ser y tiempo es determinante de todo el libro. En la introducción del libro, Heidegger dice: lo que me propongo es responder a la pregunta por el ser. Y aquí hace un desvío, un desvío que es fundamental, fundamental. Honestamente le arruina el libro, le arruina el libro. Hace que el libro sea inservible para todos los discípulos posteriores de Heidegger que se basan en el Heidegger II, que nosotros ya vamos a estudiar. Pero ahora, veamos cuál es el desvío que hace Heidegger, porque es fascinante la cosa.

Heidegger dice, yo me voy a preguntar por el ser, pero, dice, existe, hay, hay un ser que se pregunta por el ser. Y ese ser es el ser ahí, es el Dasein, el hombre, el hombre. Que me disculpen los que no quieran ver en el Dasein el hombre, yo veo ahí el hombre, es el hombre. Y si no, vamos a ver todas las cosas que le pasan al Dasein, le pasan a usted, me pasan a mí y a todos los muchachos que están acá, las chicas también.

Ahora, la pregunta es, entonces, ¿cómo viene al mundo la pregunta por el ser? ¿Por qué hay una pregunta por el ser? Bueno, hay una pregunta por el ser porque hay un ser, hay un ser que se pregunta por el ser. ¿Qué ser se pregunta por el ser? El ser ahí, el ser ahí, el Dasein. Ese ser que está en estado de arrojo en el mundo. No está el sujeto y ahí el objeto, no. Estamos arrojados al mundo, en estado de eyección. Estamos como escupitados en el mundo, no hay una conciencia que constituye el mundo y el mundo es un objeto de la conciencia, eso es una historia de las filosofías idealistas. Heidegger no hace una teoría del conocimiento, hace un análisis existencial del ser ahí.

Bien, el ser ahí, atención, el ser ahí es el ahí de la pregunta por el ser. ¿Por qué? Porque el ser ahí se pregunta por el ser. ¿Por qué hay ser? Se pregunta el ser ahí, el Dasein, el hombre, usted, yo, nos preguntamos alguna vez ¿Por qué hay ser? ¿Por qué está todo esto aquí? Entonces, el ser por el cual viene al mundo la pregunta por el ser es el ser ahí, el Dasein.

Esto hace que Heidegger le dé un lugar privilegiado al hombre. O sea, Ser y tiempo se proponía ser una ontología. Ahí va, la explicación de ontología que es una palabra que asusta a todo el mundo, pero no: Ontología es una palabra que viene del griego ontos y logía es estudio de. Es el estudio de las cosas que son.

Bueno, las cosas que son, en principio, por supuesto, es lo que ilumina a todas las cosas que son, es el ser. Iba a ser una teoría del ser, pero inmediatamente Heidegger se desvía y dice, el ser que se pregunta por el ser es el ser ahí, es el hombre. Entonces ahí comienza a hacer una antropología, un estudio del hombre.

Entonces, Ser y tiempo es una antropología existencial, porque Heidegger dice: el hombre es el ser al cual le preocupa su ser. El hombre se angustia por el ser, por su ser y por el ser, y se pregunta por el ser. Entonces, Heidegger dice, el ser ahí, ese Dasein, que está arrojado en el mundo, así, caído, caído, caído en el mundo, es el que se pregunta, es el ahí del ser.

El ser ahí es el ahí del ser. ¿Por qué es el ahí del ser? Porque en el ser ahí se formula la pregunta por el ser. Entonces, el hombre es ese ente privilegiado, privilegiado para la ontología, para la filosofía de Heidegger, sin el cual no habría pregunta por el ser. Una roca no se pregunta por el ser, una montaña no se pregunta por el ser, un perrito, un gatito persa por ejemplo no se pregunta por el ser, el que se pregunta por el ser es ese ser ahí que vamos a ver es un ser de la etapa del expresionismo porque es un ser realmente desgarrado, angustiado, que siente la presencia de la nada, que siente la inminencia de la muerte, que es para la muerte, es un ser para la muerte, porque sabe que va a morir, porque, si quieren que lo diga contundentemente, el ser ahí, ese ser, es ese ser que sabe que va a morir, que no solo muere, sino que sabe que va a morir, que tiene infinitas posibilidades en su futuro, pero en todas esas posibilidades está la posibilidad de morir.

4. Entonces, ¿qué es el Dasein?

Vimos que el Dasein, y esta es nuestra pregunta por el Dasein, primeramente ante todo el Dasein es estar arrojado sobre el mundo. Es decir, el Dasein no tiene una relación cognoscitiva, de conocimiento con el mundo, de sujeto a objeto. El Dasein no es el sujeto. El Dasein es un ente existencial. Está en estado de arrojo, digamos, como escupitado sobre el mundo.

A ver, voy a dar un ejemplo que viene del ser y la nada, de Sartre, que es un discípulo de Heidegger. Cuando yo corro un taxi, por ejemplo, en la calle, voy corriendo un taxi, yo no tengo conciencia de decir, no digo nunca, yo estoy corriendo un taxi, no. La cosa es... Dasein corriendo taxi. Está devorado el Dasein por el mundo, porque está arrojado hacia él. Cuando digo, yo estoy corriendo un taxi, perdí el taxi, se fue, porque empecé a reflexionar, y ahí perdí, se fue.

Yo tengo que estar devorado por el mundo. Entonces, este estar devorado por el mundo viene de Edmund Husserl, el gran maestro de Heidegger.

Gran maestro de Heidegger, que Heidegger en su etapa nazi, borró la dedicatoria que Ser y tiempo tenía a Edmund Husserl. Bueno, ya vamos a ver esto.

Pero Edmund Husserl, el autor de Ideas para una fenomenología, es el creador de la escuela fenomenológica. ¿Qué dice la escuela fenomenológica? Busca salir de ese sujeto que residía en sí mismo. Piensen en Descartes. Descartes que decía, pienso luego existo, ¿dónde estaba el punto de partida? En la interioridad del hombre, en su subjetividad. De ahí se partía, de su interioridad.

Bueno, la intencionalidad husserliana, de Husserl, no parte de la interioridad del hombre. Lo que dice es que el hombre está arrojado hacia afuera. No partimos de una subjetividad que hay justamente en el sujeto, no. Partimos de una relación sujeto-mundo que es indisociable, el sujeto está arrojado hacia el mundo, está, como va a decir Heidegger, eyectado, eyectado. Y esta es la concepción que Heidegger toma de su maestro, que es la concepción fenomenológica.

La concepción fenomenológica de Husserl consiste en decir que la conciencia es intencional porque la conciencia constantemente va más allá de sí misma, nunca reside en sí misma. Por eso Sartre genialmente va a decir: el hombre es nada. ¿Por qué? Porque justamente al no haber en el hombre como punto de partida esa subjetividad constituyente que había en Descartes, pienso, luego existo. ¿Por qué hay cosas afuera? Porque yo las pienso. No, no, no, no. Hay cosas afuera, hay cosas afuera. Y hacia esas cosas el hombre está inyectado, arrojado, y está arrojado también hacia sus posibles, porque el hombre no es realidad es posibilidad.

Esto es muy hermoso, además, es todo un pensamiento de una enorme belleza estética. Que el hombre no sea realidad sino posibilidad es una gran frase de las filosofías existencialistas que comienzan con Heidegger. Entonces aquí la pregunta es ¿es el hombre, es el Dasein el que fundamenta al mundo en Ser y tiempo? Bueno, ante todo es el Dasein el que establece las relaciones en el mundo. ¿Por qué? ¿Por qué el Dasein es el ente relacionante? Muy sencillo, dice Heidegger, acudiendo a una teoría de los utensilios que hay en el mundo. El mundo está lleno de cosas. Por supuesto que Heidegger no está hablando del primer hombre que apareció en el mundo, está hablando del mundo al cual llegamos. Y bueno, este hombre, este ser ahí, ¿cómo se relaciona con el mundo? Porque hay distintos utensilios. Los utensilios se relacionan entre ellos porque hay un proyecto humano.

Entonces digamos, nosotros podríamos tener un cuadro, un clavo y un martillo y se acabó. Se acabó. Eso no significa nada. No hay ninguna significatividad ni relación entre el cuadro, el clavo y el martillo. Pero si viene un Dasein, un ser ahí, y dice voy a colgar ese cuadro en la pared. Entonces agarra el clavo agarra el martillo, clava el clavo en la pared, y cuelga el cuadro, ahí se establece la relación entre el clavo, el martillo, y el cuadro. Hace poco, hace unas semanas, el genial dibujante que ilustra este programa sacó una historieta (por llamarla así, en realidad era una postura filosófica); en la parte de arriba de la historieta había un volcán en erupción, una piedra, una enorme ola, un tsunami digamos, tsunami ya sería el nombre que le puso el hombre, una enorme ola, otro volcán en erupción y abajo estaba el niño azul. El niño azul, que es un personaje de Rep, un niño, no ingresaba a la historieta, no estaba en ningún cuadrito. Lo único que había en los cuadritos era un volcán que estallaba, una roca que caía, una avalancha, y la leyenda decía: En la realidad pasan muchas cosas, niño azul, en la realidad pasan muchas cosas, pero si no estás vos, no hay historia.

¿Qué significa esto? Que la naturaleza no tiene historia. Que si un volcán hace erupción, es un hecho más de la naturaleza, pero si a los pies de ese volcán está la ciudad de Pompeya, es una tragedia. O sea, son los proyectos del hombre los que le dan tragicidad a la naturaleza. El petróleo no le interesaría a nadie si no fuera porque es usado como combustible o para miles de otros fines, y para también la industria armamentística. O sea, si no hubiera petróleo en Irak, Estados Unidos no estaría ahí, no tendría el proyecto de ir a Irak. Si hubiera arvejas, no iría a Irak.

Entonces, es el proyecto humano el que le da importancia a las cosas del mundo. El hombre es el que trae un sentido al mundo.

Hasta luego, muchas gracias y nos vemos.